I
Cuerpo y voz
La actuación se trabaja como composición física, resonancia vocal y disponibilidad para que la escena atraviese al actor.
03 / Pensamiento escénico
El teatro de Pompeyo Audivert trabaja sobre la superficie de lo real para abrir presencia, memoria y transfiguración.
La investigación teatral de Pompeyo Audivert parte de una pregunta central: qué fuerzas puede activar el teatro más allá de la representación convencional.
Su trabajo propone una actuación que no se apoya solamente en la psicología del personaje, sino en la potencia del cuerpo, la voz, el ritmo, la imaginación y la presencia. La escena aparece como un territorio donde el actor no reproduce una identidad cerrada, sino que se deja atravesar por impulsos, voces, memorias, energías y formas que exceden lo individual.
A esta búsqueda Audivert la vincula con la idea del teatro de la fuerza ausente: una práctica orientada a convocar en escena aquello que no está visible, pero insiste. Lo ausente puede ser una fuerza histórica, una tensión poética, una memoria colectiva, una pulsión del texto o una dimensión desconocida del propio actor.
I
La actuación se trabaja como composición física, resonancia vocal y disponibilidad para que la escena atraviese al actor.
II
La palabra escénica trae consigo restos, fuerzas políticas y capas de tiempo que vuelven sobre el presente.
III
La escena aparece como un campo de intensidades donde presencia, trance y artificio producen transformación.
En la técnica de Pompeyo Audivert, actuar no significa solamente construir un personaje desde una lógica psicológica o narrativa. La actuación se entiende como una experiencia de transformación.
El actor trabaja con el cuerpo como instrumento sensible, con la voz como materia física y con el texto como campo de fuerzas. La palabra no se dice para explicar: se encarna, se golpea, se musicaliza, se descompone y vuelve a aparecer cargada de nuevas intensidades.
Para Audivert, el actor no es únicamente un intérprete. Es un cuerpo disponible para alojar tensiones, contradicciones y apariciones.
En escena, el actor puede ser personaje, médium, materia, máquina poética, cuerpo histórico y presencia viva al mismo tiempo. Esa multiplicidad exige una técnica precisa: disponibilidad física, potencia vocal, escucha, imaginación activa, composición rítmica y capacidad de atravesar estados sin perder forma.
La técnica trabaja sobre una relación profunda entre cuerpo y voz. El decir no aparece separado del movimiento, ni el movimiento funciona como simple acompañamiento del texto. Ambos forman parte de una misma partitura.
El ritmo ocupa un lugar central: ritmo de la palabra, del gesto, del pensamiento, de la respiración, de la mirada y de la escena. Cada pausa, aceleración o quiebre abre una nueva posibilidad de aparición.
El teatro de la fuerza ausente propone trabajar con aquello que no se ve de manera directa, pero organiza la escena desde las sombras.
La tarea del actor es volverse permeable a esas fuerzas sin perder precisión. Dejarse afectar, pero también componer. Abrirse al temblor de lo desconocido y, al mismo tiempo, construir una forma escénica rigurosa.
La poética de Audivert trabaja frecuentemente sobre materiales clásicos, literarios e históricos. Shakespeare, Beckett, Gambaro, Arlt, Bernhard y distintos episodios de la historia argentina aparecen como territorios de intervención escénica.
Pero esos materiales no son tratados como piezas cerradas ni como objetos de museo. Son fuerzas vivas. Textos disponibles para ser atravesados, desarmados, reescritos y puestos en relación con el presente.
La transmisión pedagógica de Pompeyo Audivert está ligada a esta misma concepción del teatro. Entrenar no significa solamente adquirir recursos técnicos, sino ampliar la disponibilidad del actor.
El trabajo apunta a desarrollar presencia, precisión física, potencia vocal, imaginación activa, escucha rítmica y capacidad de composición. Se entrena para que el actor pueda atravesar estados intensos sin perder conciencia formal.
El teatro no refleja simplemente el mundo: lo golpea, lo rompe y deja aparecer las fuerzas que estaban ocultas detrás de la imagen.
Libro publicado por Editorial Libretto en 2019. Allí aparecen cuerpo, voz, ritmo, presencia y transfiguración como núcleos de una misma investigación escénica.

+1000 ejemplares vendidos
El piedrazo en el espejo. Teatro de la fuerza ausente es el libro donde Pompeyo Audivert desarrolla una parte central de su pensamiento escénico. Publicado por Editorial Libretto en 2019, reúne su mirada sobre la actuación, la composición teatral, el cuerpo, la palabra, la poética de la escena y la fuerza política del teatro.
El libro funciona como una entrada privilegiada a su universo artístico. No es solamente un texto teórico ni un manual de actuación: es una formulación poética, técnica y filosófica de una práctica teatral construida durante décadas.
En sus páginas aparece una idea que atraviesa toda su obra: el teatro no debe limitarse a reflejar el mundo, sino romper la superficie de lo visible para hacer aparecer aquello que estaba oculto.
La noción de teatro de la fuerza ausente organiza una forma de pensar la escena como espacio donde se activan memorias, restos históricos, fuerzas poéticas, impulsos físicos, tensiones políticas y zonas desconocidas del actor.
Su lectura dialoga directamente con obras como Habitación Macbeth, Edipo en Ezeiza, Trastorno y La farsa de los ausentes, donde la escena aparece como campo de fuerzas, memoria y transfiguración.

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